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El diablo nuestro de cada día

Lucifer, la serpiente, Leviatán, Belcebú, el Príncipe de las Tinieblas, Satán o Satanás, son algunos de los nombres que el Mal ha asumido en sus sucesivas transformaciones para encarnar en presencia humana. Por ello, el Prof. Rafael Strauss, Director de la Escuela de Historia de UCV, dictará una charla el 28 de junio de 2005 sobre el diablo en Venezuela en la clase abierta del “Mestizaje en Venezuela”, CSX-145, de la Prof. Otilia Rosas, del Dpto. Ciencias Sociales, en el Conjunto de Auditorios, dentro del marco de la celebración de la XVIII Semana de Estudios Generales.

Invocando a Dios, el autor de El diablo en Venezuela. Certezas, Comentarios, Preguntas (Fundación Bigott: Bigotteca, Serie “Orígenes", 2004), el reconocido etnohistoriador Rafael Strauss K. ofrece su credo personal sobre materia tan estremecedora. Como los antiguos autores a punto de entrar en el infierno (una suerte de gesto a lo Dante), agradece la amistad de Dios y la enemistad con el diablo, a las puertas de este viaje personal por las regiones de lo infernal venezolano. En una posibilidad dual se despliega este recorrido divino por lo diabólico criollo. Por una parte, la visión amable que la figura del diablo va adquiriendo en la cultura venezolana en la medida en que se hace de él un personaje cotidiano y habitual, en un proceso de divinización del diablo. Por otra, la grata gestión que la investigación hace de tema tan cruento.

En otras palabras, resulta intención colocarnos frente a un registro notable y erudito sobre la presencia del diablo en Venezuela para hacernos entender la fugacidad de las interpretaciones que en nuestra cultura tienen hasta las personificaciones demoníacas y, magistralmente, cómo se alcanza esta lectura gracias a la destreza de una investigación que nos implica seductoramente en una materia tan escabrosa y tabú. En ambas situaciones está la mano de Dios actuando muy activamente." (Francisco Javier Pérez)

El diablo existe oficialmente desde el año 561, porque así lo establecieron los jerarcas de la Iglesia en el Concilio de Braga: "Y si alguno dice lo contrario, sea anatema", amenazaron entonces los señores cardenales. Pero también sabemos que existe, según los patriarcas del medioevo, debido a que hay estupendas criaturas del Creador que han sentido su tentación y han logrado zafarse del macabro influjo para ofrecer más tarde el testimonio de su retorno al rebaño de los bienaventurados. Tal el caso de Rafael Strauss, quien concluye la introducción del libro que hoy quiero comentarles, diciendo lo siguiente: "Y, finalmente, agradezco a Dios por ser mi amigo y al diablo por no serlo".

DE LA INTIMIDAD de Rafael Strauss con el Espíritu Santo tiene amplia constancia el medio intelectual, que ha transitado con probidad como profesor universitario y como autor de títulos solventes. El profesor estrenó recto camino en un postgrado de Etnohistoria cursado con honores en la Universidad Nacional Autónoma de México, de donde regresó para convertirse en colega generoso y en afectuoso pastor de los estudiantes de la Escuela de Historia de la UCV. " (Elías Pino Iturrieta).

El diablo en Venezuela "constituye una interesante investigación antropológica en torno al mal en Venezuela, cómo se percibe, cómo se manipula y en cuáles escenarios se presenta. Rafael Strauss explica que tuvo que hacer una selección de escenarios de la vida nacional para encontrarse con que el mal sintetizado en el diablo está presente en casi todos: cultura popular, política y economía, por nombrar sólo algunos ámbitos. "El diablo es un personaje muy querido porque es permisivo; Dios es prohibitivo. Ese es un problema que tiene el ser humano", explicó el investigador"... (Ángel Ricardo Gómez, El Universal)